La hora del ‘todos ponen’

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Dejar atrás la mala historia de Electricaribe no solo exige que la nueva estrategia del Gobierno sea exitosa, sino que cada cual haga su parte.

Una luz de esperanza se volvió a encender para la Costa Atlántica, con el lanzamiento de la nueva estrategia para garantizarle un buen servicio de energía a más de diez millones de usuarios. Si todo sale bien, en octubre se tendrán definidos los nombres de los consorcios o compañías individuales que reciban los activos de Electricaribe y comiencen un plan de recuperación que debe venir acompañado de cuantiosas inversiones.

La estrategia planteada esta semana, difiere de manera sustancial frente a la que intentó infructuosamente el gobierno anterior. Para comenzar, se eliminarán las contingencias y los principales pasivos, más allá de los correspondientes al giro usual del negocio. Ello implica, por ejemplo, que la Nación asumirá el pago de las obligaciones laborales por 1,2 billones de pesos o que el sistema financiero se resigne a la posibilidad de perder los recursos que, en su momento, le prestó a la compañía, cuya intervención se decretó a finales del 2016.

No menos novedosa es la decisión de dividir la torta en dos porciones: en la primera –que recibe el nombre de CaribeSol– están los clientes ubicados en La Guajira, Magdalena y Atlántico, que ascienden a 1,21 millones entre unidades residenciales, comerciales y públicas. Estos departamentos albergan 9.816 kilómetros de redes y sus ventas en gigavatios hora, por año, ascienden a 6.016. La joya de la corona, en tamaño del mercado, es Barranquilla.

La segunda fue bautizada como CaribeMar y ocupa un área más extensa integrada por Cesar, Bolívar, Sucre y Córdoba. En este caso, los clientes son 1,51 millones, el consumo es parecido al del primer grupo, pero la red es de 27.835 kilómetros. Aquí el componente más atractivo, desde el punto de vista de la demanda, es Cartagena, por su población y su proyección turística e industrial.

El motivo de partir la naranja en dos mitades es ampliar el grupo de posibles postulantes. Dada la cantidad de problemas operativos de la Electricaribe original y el monto de inversiones requerido para ponerla a tono con los estándares de calidad que se ven en otras partes del país, hubo firmas que prefirieron abstenerse de asumir un riesgo tan grande. Ahora, el esfuerzo sería más reducido, aunque existe la opción de que alguien se quede con todo.

No obstante, eso solo se sabrá al final de las subastas que estarán separadas tan solo por un lapso de diez días. La idea de no hacer todo al tiempo es que si un interesado pierde en la primera oportunidad y no logra quedarse con la zona que le atrae, pueda optar por pujar en la segunda.

Superar el filtro para llegar a la etapa final no es fácil. El futuro operador debe acreditar el manejo de al menos 600.000 usuarios y un patrimonio de 500 millones de dólares. Ello quiere decir que muy posiblemente se conformen grupos que incluyan a compañías nacionales o extranjeras, aunque hay multinacionales que por sí solas cumplen con los requisitos.

Absolutamente, clave es la seriedad con respecto a varios compromisos. Reducir los índices de cartera morosa pasa por bajar los cortes de luz, que son explicados por el bajo mantenimiento que se le ha dado a la red. Combatir el robo de electricidad obliga igualmente a la instalación de medidores de última generación y sistemas de monitoreo más efectivos.

Por otra parte, es fundamental que las autoridades locales den ejemplo, pagando facturas a tiempo y desatrasándose en obligaciones vencidas. Volver a las prácticas usuales, haría que el esquema fracase.

En conclusión, aquí se debe aplicar el conocido ‘todos ponen’. Solo así será posible salir de este túnel oscuro que es una enorme amenaza para las finanzas públicas y los habitantes de la costa Atlántica. La intención es que a la novela de Electricaribe se le puede poner, de una vez por todas, el punto final.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio

Tomado de El Portafolio

Anders Hjort

Gestor de proyectos y experto sénior del IVL Swedish Environmental Research

Anders es ingeniero (BSc) con más de 15 años de experiencia internacional en el desarrollo de proyectos de biogás, diseño de sistemas y gobernanza del sector. Cuenta con una amplia experiencia a lo largo de todo el ciclo de vida de los proyectos, desde la factibilidad y el diseño conceptual hasta la contratación, implementación y evaluación, aplicando el Modelo Nórdico de Biogás. Desde 2008, ha gestionado y/o asesorado más de 50 proyectos en Europa, África, América Latina y Asia, coordinando con ministerios del sector, municipios y socios privados para alinear los proyectos con las políticas nacionales de energía y gestión de residuos.

Como Asesor Principal de Biogás en IVL, Anders ha liderado importantes iniciativas sobre el desarrollo del mercado de biogás sostenible y digestato, formulación de políticas y estrategias, desarrollo de capacidades y fortalecimiento institucional. Posee una sólida trayectoria en mapeo de recursos, análisis de factibilidad técnico-económica (TEA) y diseño conceptual de plantas de biogás integradas en sistemas de energía eléctrica, térmica y transporte. Anders ha obtenido y gestionado alrededor de 1500 millones de coronas suecas (SEK) en subvenciones de inversión para infraestructuras e instalaciones de producción de Bio-CNG y Bio-LNG en la región nórdica.

Cuenta con experiencia en la facilitación de diálogos sobre políticas públicas y en la coordinación entre múltiples actores (ministerios, socios de desarrollo y el sector privado) para fortalecer los marcos del mercado del biogás. A través de su extensa experiencia profesional y formación interna avanzada en liderazgo y gestión de proyectos, equivalente a un nivel de posgrado, ha liderado con éxito grandes equipos interdisciplinarios y consultores técnicos. Es experto en asesorar a instituciones públicas sobre marcos normativos, esquemas de incentivos y modelos de financiamiento, así como en la creación de capacidades para ministerios y autoridades locales en contextos de países en desarrollo. Anders habla inglés y sueco con fluidez y tiene conocimientos básicos de español.


Ha sido profesora de las clases Lógica y Retórica, y Constitución y Democracia en la Universidad de Los Andes. Además, es autora del libro ‘Otras Culpas’ y ha sido columnista de los periódicos El Espectador, El País, el Diario del Huila, El Liberal y El Meridiano, entre otros, así como comentarista de opinión y analista política radial en Blu Radio de Caracol.